Sobre mí

A los tres años pedí una guitarra. No sé bien por qué — nadie me la había sugerido, nadie me había llevado a un concierto. Llegó a los cinco, pequeña, con las cuerdas muy altas. Mi padre me enseñó la primera melodía: el tema de El Padrino. Él tocaba de forma autodidacta, pintaba, escribía.

Crecí en Arica, estudié en la Escuela Artística, me formé como guitarrista clásico en el Conservatorio de la Universidad de Chile y como profesor de música en la Universidad de La Serena. Durante años di clases, armé conjuntos de todo tipo — folklórico, rock, clásico — y dirigí proyectos musicales en escuelas. Con el tiempo noté que mis alumnos necesitaban hablar más que aprender acordes, jugar más que ejecutar. Eso me dejó preguntas sin respuesta.

Un día, preparando clases, escuché en la radio una entrevista sobre psicomotricidad. Hablaban del juego libre, del movimiento sin consigna, de un espacio donde el niño podía ser sujeto de su propio proceso. Llamé al número que dejaron. Poco después, con mi esposa y nuestros dos hijos mayores, emprendimos el viaje mensual a Mendoza, Argentina, para estudiar en la Universidad Nacional de Cuyo. Ahí encontré el nombre de algo que ya practicaba sin saberlo: que el gesto que nadie pidió es el más honesto, y que el rol del terapeuta es crear las condiciones para que ese gesto sea posible.

Siempre mis proyectos han sido proyectos de familia. En 2014 tomé clases de dirección orquestal a distancia y terminé tocando el Concierto de Aranjuez junto a una orquesta en Huelva — en el país de Joaquín Rodrigo, su compositor — con una guitarra que había reaparecido justo a tiempo y que un robo se llevaría poco después. De vuelta en Arica, formé una orquesta en una escuela vulnerable y una orquesta solidaria que tocó en hospitales y centros de acogida. El proyecto culminó con el Concierto para soprano y orquesta — mi hija como protagonista, el resto de la familia en distintos roles, cada uno aportando desde lo que tenía disponible.

Con la grabación de ese concierto mi hija postuló al Conservatorio de Música “Maderna-Lettimi” de Cesena. Llegamos a Italia juntos — mi esposa y nuestros dos hijos menores. En ese mismo conservatorio estudié musicoterapia y obtuve el Diploma Accademico di II Livello, el máximo nivel académico previsto para la disciplina en Italia. Durante un periodo mi hija y yo fuimos compañeros de conservatorio — una de esas coincidencias que solo un proyecto familiar puede producir.

Hoy vivo en Senigallia y trabajo con dedicación exclusiva a la musicoterapia en diversas realidades clínicas y terapéuticas en la provincia de Ancona. Mi hijo menor está a cargo del sonido en la orquesta de OltrelaMusica. Mi hijo mayor colabora en esta página web y en el apoyo tecnológico. Compartir siempre ha sido mi motor.

Formo parte de la directiva de ACHIM — Asociación Chilena de Musicoterapia, entidad socia de la World Federation of Music Therapy (WFMT), organización que reúne a las asociaciones de musicoterapia de todo el mundo.

El camino ya venía escrito. Yo solo fui encontrándolo.